Yeni de León, una década de trabajo con las familias

Conversamos con Yeni de León, investigadora de FAFG, sobre su experiencia en FAFG durante casi una década de asistir y acompañar a las familias en la búsqueda de sus seres queridos.

¿Cuánto tiempo tienes de trabajar en la FAFG?

Estoy a unos meses de cumplir los 10 años. Han sido 10 años de mucho aprendizaje, no sólo a nivel profesional, sino también a nivel personal. La oportunidad de tener otra perspectiva de lo que generalmente nos enseñan a las personas que crecimos en las áreas urbanas. El contacto con el área rural te da un panorama más amplio, te vuelve más solidario y consciente de lo que tienes, y de todo lo que puedes hacer con lo que tienes, sin estar añorando algo más.

Durante estos diez años, ¿Cuál ha sido tu mayor motivación en el trabajo?

Es un trabajo impresionante. El hacer tu trabajo con responsabilidad y ver que estás contribuyendo a nuestra sociedad, a las familias que han vivido un duelo constante por décadas, y que hay una respuesta positiva en el trabajo que tú haces, es lo que te motiva a continuar el trabajo minuciosamente y con la responsabilidad que tiene que hacerse.

¿Alguna anécdota o experiencia memorable para tí, durante el tiempo que tienes trabajando junto a las familias en la FAFG?

Recuerdo una notificación a la que fuimos a dar las buenas noticias a dos personas entre 90 y 93 años, que seguían a la espera de sus tres hijos, y se les notificó la identificación de dos de ellos. Las personas, ya muy mayores, estaban esperando con ansías. Fue muy impactante y motivante. Te llegas a involucrar de una manera muy profunda, aunque la objetividad no hay que perderla. Soy de la opinión que en la investigación la objetividad tiene que estar siempre presente, pero hay momentos donde muchas veces la sensibilidad y lo emotivo está cargado, y no puedes ser indiferente ante este tipo de situaciones.

Cada uno de los procesos que realizamos, y el acercamiento que tenemos, es totalmente distinto, incluso de un familiar a otro. Pero todos los procesos son enriquecedores, y creo que nosotros como investigadores tenemos que tener siempre abiertos ese canal de aprender. Todo es un aprendizaje, aunque tengas 90 años sigues aprendiendo; y aprendes no necesariamente de la persona que tenga cinco maestrías o veinte doctorados. Hay personas que la vida les ha dado un cúmulo de experiencias que te comparten y te ayudan a crecer como persona.

¿Puedes compartirnos alguna experiencia que haya representado un gran reto?

Hay días complicados. Muchas veces en el área ixil llueve demasiado, entonces tienes que caminar bajo la lluvia, tienes frío, te puedes resfriar, te duelen mucho tus piernas y tus pies, pero considero que es parte del quehacer. Tal vez en el momento estás como “Ay, ya no aguanto”, pero luego llega la noticia de que sí hay un resultado positivo y que se logró concluir dicha investigación, entonces vale la pena. No hay nada que llegue sin hacer un esfuerzo previo.

Además de realizar las entrevistas Antemortem a los familiares que reportan a su seres queridos desaparecidos como parte del proceso de investigación y documentación de víctimas, también participas en el proyecto del Archivo de Historias Visuales de la FAFG, en la realización de entrevistas de Historias de Vida a los sobrevivientes del CAI.

¿Cómo ha sido tu experiencia en la recopilación de estos testimonios?

El estar frente a una persona que se abre y te empieza a contar datos y momentos muy susceptibles de su vida es bastante complejo. No es lo mismo que tú abras un libro y lo empieces a leer, a que la persona te lo cuente con esa emoción que le da expresar los momentos vivídos. Es impactante. Hay historias que te dejan fría, no sabés ni cómo reaccionar ante tanto sufrimiento. Muchas veces somos ignorantes respecto a lo que ha sucedido en nuestro país, y no sólo en nuestro país, a nivel mundial.

Hay tantas historias conmovedoras y complejas. Sacuden tu vida y te das cuenta que el sufrimiento que tú vives ahora es mínimo en comparación con todas las situaciones que estas personas sobrellevan, porque hay muchas que siguen con su duelo, con eso impalpable en su vida, y que es el reflejo de lo que actualmente son. Hay muchas personas que son líderes comunitarias, porque eso ha sido un empuje para que vengan y salgan a luz en defensa de los Derechos Humanos, pero también hay personas que han enfermado, que viven sumergidas en una depresión y una pobreza terribles. Hay varios casos, pero todos te dejan un aprendizaje.

Es importante replicar lo que hemos aprendido en todas estas investigaciones, y mostrarle a las nuevas generaciones que todo lo que sucede actualmente tiene un porqué. Tenemos que conocer la historia, tenemos que conocer nuestra historia para entender de manera objetiva qué es lo que está pasando ahora, por qué estamos así. Desde nuestro entorno, desde nuestra familia, platicar con los más pequeños es importante. Abrir los ojos, mostrar la perspectiva y todo ese conocimiento que a través del trabajo que realizamos hemos ido concientizando.

Tenemos que conocer la historia, tenemos que conocer nuestra historia para entender de manera objetiva qué es lo que está pasando ahora, por qué estamos así. – Yeni de León

Ahora, durante la pandemia por COVID-19, ¿Cómo ha sido el trabajo de investigación y documentación?

Extraño mucho salir a las comunidades, pero la responsabilidad ante todo, para la sociedad en sí. Si nos cuidamos, cuidamos a todos. El trabajo no para. En la casa seguimos en la fase de investigación. Hay muchas investigaciones que no terminan con finalizar la exhumación, seguimos encontrando muchos factores e indagando más allá de lo que teníamos.

Con los familiares tenemos los medios virtuales ahora. Hemos tenido bastante contacto con algunos de ellos, incluso los resultados positivos siguen surgiendo y a través de este medio virtual nos hemos podido comunicar y darles las buenas noticias. La comunicación no se tiene que perder, independientemente de que no puedas estar físicamente, se mantiene la comunicación con algunas organizaciones y el trabajo continúa en los peritajes, en buscar elementos que nos ayuden a enriquecer algunos casos, y por ende, nuestro objetivo final que es lograr las identificaciones de las personas que nos han reportado.

¿Cuál sería tu visión para la Fundación? ¿Cuál es el impacto que te gustaría ver?

Es un impacto grande el re-armar ese vínculo dentro de las familias que está segregado por los duelos que se han manejado por décadas. La FAFG contribuye con la búsqueda e identificación de estas personas que han desaparecido en estos grupos familiares, y, posteriormente, todo lo emocional que surge al lograr una identificación es sumamente importante; no sólo es un trabajo a nivel científico, sino que las contribuciones van más allá de ello. En el futuro, creo que vamos a tener el doble o el triple de resultados positivos si seguimos con la disciplina y responsabilidad que hasta ahora hemos tenido.

¿Algún pensamiento o mensaje final?

Nosotros como guatemaltecos hemos vivido diferentes etapas complejas a nivel de sociedad, la dificultad de un Conflicto Armado nos vino a afectar bastante en diferentes áreas. Situaciones difíciles, como la que estamos viviendo actualmente, tenemos que verlas como un trampolín para salir adelante. Creo que tenemos que canalizar de la mejor manera todas las situaciones complicadas que se nos presentan para dar un paso más allá como sociedad. Con tu granito de arena tú puedes contribuir a que todos podamos salir adelante triunfadores.

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Asistiendo a las familias en la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos.

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